Thursday, November 05, 2009

Bajo escombros

Así, entre la pólvora se escucha el chasquido de tus pasos,

y no es que te olvide en la honda miseria

de una bolsa de papel desgajada por las alcantarillas.

No, no es eso.

Es que tu piel huele a pólvora

cuando me encuentro justo sobre tus muslos,

y allí no hay residuo ninguno que el tiempo transcurra

sin verter sobre las aguas sus contaminantes.

No hay prueba, no hay registro,

siquiera los rastros brillantes de saliva

que dejo sobre tu cuello,

siempre terminan evaporándose como los besos,

porque la boca es una vagina con alas…

Nunca antes la ausencia había calado hasta el hueso

y la peste a pólvora ahí, en ese hueco

es un perfume inexacto.

Es la nueva marca del carimbo

y apesta, como apestan las alcantarillas,

y se oscurece, opalescente, como los focos de las calles.

Dicen que el nacimiento viene cifrado para su muerte,

que los cromosomas pueden ser mejores adivinos

y quisiera leerlos.

Aprender cómo se escribe ese lenguaje

que antecedió el

nomadismo de la lengua sobre la piel,

pero hay soles que ciegan,

dinamita en espera,

y todo un arsenal

que permanece sepulto

bajo escombros…

Wednesday, November 04, 2009

La fibra que desola

la rizada levedad del deseo
se arropa de retiros
-Belia Segarra



Es cierto, cuán leve la fibra entumecida
que insertó tu mano en mi cuerpo.
Y no te extraña mi cintura
ni el espacio vacío que desola,
porque simplemente amplía el espacio,
pero hay algo raro que se mueve
hasta el fondo,
una duda amarrada de los besos que no fueron,
una duda que vierte otra duda tras otra
y se pregunta ¿será la levedad del deseo
lo que alimenta esa fibra que desola?

Los silencios de Gaza

Aquella niña seguía mirándolo después de que acabara de filmar la escena. La mirada inquieta y curiosa permanecía fija sobre el camarógrafo y cierto lío de cables que le servía para recargar la batería de su cámara. Habían pasado varios minutos después del bombazo. La niña podía escuchar una trasmisión satelital entre cortada por la estática en que CNN y BBC denunciaban el espectáculo como un festín de coliseo romano para su audiencia. Analistas comentaban el conflicto con serenidad, la misma serenidad con que las naciones intentaban sancionar a Israel.

La niña, claro está no pensaba en eso, se rascaba los muslos y la cabeza casi en cuclillas como sólo los infantes saben hacerlo. Olía un poco de la sangre que comenzaba a brotar de su pequeña frente empolvada con los residuos de los escombros. Tenía un sabor a tierra en la boca, era el polvillo de la nube de arena en la que se perdió su madre con su hermano menor minutos antes. La imagen todavía circundaba inestable su pequeña cabeza… recordaba que su madre le gritaba algo… ¡Corre! y algo más que no entendía. La niña confundida intentó correr hasta su madre. Ella negaba como el gesto que hacía cuando la regañaba. Pensó que intentaba espantarla como a un perro, después sobrevino la explosión, el ruido que no la dejaba dormir por las noches, pero más cerca.

El camarógrafo se percató de su presencia, la niña intentó decirle algo, el hombre no hablaba la lengua de la pequeña. “I am sorry little girl. I don’t understand you. Go away and look for your mother!” Aquella última palabra le sonó familiar, otros como él se la habían mencionado antes y la familiaridad del sonido le brindó confianza. Se acercó y haló de su pantalón. Se escucharon gritos a lejos. El remanente del fuego ardía sobre las ruinas de una casa.

Los soldados se movían desconcertados. La niña aún esperaba que el camarógrafo hecho un lío tratando de salvar su equipo la levantara en brazos como otros reporteros que habían visitado su casa. Sin embargo, el hombre se sentía incómodo con la presencia de la niña. Otra explosión se escuchó a lo lejos y varios tanques apuntaban en dirección a unos hombres que huían desesperados.

Una vez se disipó el humo que había filmando minutos antes, el camarógrafo pudo ver el cuerpo de la mujer extendido como si quisiera atrapar al bebé que llevaba en brazos y que yacía unos metros más adelante. Notó que le faltaban las piernas, dedujo que ella debía ser la madre de la niña que tenía al lado. Él decidió continuar su camino sobre la arena ardiente sin inmutarse. La niña permaneció mirando el cadáver de su madre. En la noche CNN transmitiría en primicia las imágenes.

Saturday, August 22, 2009

Deseo, forastero…

El deseo, forastero,

adquiere

las formas de la rabia,

como el rumor

de un muelle en ruinas

a punto del

d

e

s

p

l

o

m

e…

Tuesday, July 14, 2009

Miopía social

El nombramiento de la jueza Sonia Sotomayor al Tribunal supremo de Estados Unidos ha agitado nuevamente el debate ideológico en torno al racismo que muchos vieron conciliado con la elección del presidente Barack Obama. La ficción de unidad social se resquebrajó cuando la jueza afirmó que su bagaje cultural le permitiría tomar decisiones mucho más justas que un juez blanco.

La polémica desatada en el sector republicano se nutre del nacionalismo imperial estadounidense -ya desgastado en las sociedades postindustriales- que ha propiciado su política exterior. El sesgo irónico con que los republicanos defienden su nacionalismo racial que para éstos no resulta amenazante salta a la vista. Al parecer a juicio de ellos la amenaza proviene de los sectores minoritarios que por medio de la inmigración revierten el proceso de intervención oportunista de Estados Unidos en el escenario internacional.

La actitud republicana ante el nombramiento deja en evidencia que las celebradas fragmentaciones del sujeto individual fueron una ficción más de las narrativas postmodernas. La situación de Sotomayor provoca que reflexionemos sobre las desigualdades raciales que aún imperan en las sociedades del primer mundo y que, no se subsanan con el nombramiento de “minorías raciales”, si como resultado agudizan la invisibilidad de dicha desigualdad.

El pánico que la experiencia del otro, en este caso una jueza puertorriqueña, desata en el imaginario blanco saca a la luz que, aunque Sotomayor sea confirmada, el trayecto a reconocer la legitimidad de la experiencia del otro sigue estando lejos de materializarse. En especial, si perdemos de perspectiva el sentido democrático ante la fascinación de figuras mediáticas, como Sotomayor y el mismo Obama, las cuales por una parte abonan a la erradicación del racismo y por otra descontextualizan las experiencias de grupos sociales cuyas bases socio-culturales son sumamente heterogéneas.

Monday, May 25, 2009

Como un tren que pasa de madrugada

Como un tren que pasa de madrugada
llegaste con todo tu estruendo
a poblar la raíz de un ojo que cae sobre la corriente…
y queda ciego suspendido en las tinieblas.
La pulsión del desastre se me anegó en la mirada,
y no quise verla,
pero siempre me acompañan
esas manías convulsas que adquiere el ojo
recostado en la trinchera del testigo.
Somos vagabundos pertrechados
en el exilio interno de la frontera que nunca logramos rebasar,
la costa de esta isla plegada a sus anchas,
esperando que la erosión se la trague y la arroje al olvido.
¿Acaso somos como esa isla que espera inmutable el desgaste?
¿Qué lógica gobierna el principio y el fin,
o este círculo vicioso, o esta adicción
que abandono de vez en cuando,
cuando ya no queda más que olvidar
la corriente de humo que altera las ansias…?

Saturday, January 17, 2009

Fuiste sólo…










para Alfredo Santoni


Fuiste sólo viento entre mis manos,

un abismo que se forma de olvido.

Tus pasos a la deriva fueron un camino sin nombre,

una ruleta rusa que se disparó así misma,

un golpe que se golpea así mismo,

un objeto inanimado que cobra vida,

el alambre de púas que decora el iris

cuando lo hiere la claridad.

Te me volviste lenguaje y silencio,

el cuerpo del vacío que nunca regresa,

nunca escapa y siempre permanece.

Fuiste un estruendo sin sonido,

torbellino de escarcha

que pobló mi vientre de ausencias,

una huelga de vagabundos

sin nada por qué protestar

a los que nadie observa

aferrados a las calles vacías que se pueblan de silencio

Fuiste el filme en blanco y negro

que se me quedó gris entre las uñas,

como el rastro de la pólvora,

como las huellas que graban las polillas en el viento,

como el rastro simplemente,

deformado por el recuerdo

varado como la modernidad misma en el asidero de sus dudas;

como los altibajos de la bolsa

fuiste sólo especulación y vacío

en el golpe... y el estruendo…

Fuiste sólo viento entre mis manos

Thursday, December 25, 2008

Impresiones sobre un premio

Este año recibí la buena noticia de que mi segunda publicación Estoicismo profanado Terranova editores, 2007, (la portada está al lado con el enlace a la editorial, pulse la imagen)fue premiada por el PEN Club de Puerto Rico.

No puedo dejar de alegrarme, su cuarto lugar en la competencia tiene sus méritos cuando observo a los demás ganadores. Todos me aventajan en experiencia, edad, preparación académica, número de publicaciones; en fin... Además soy admirador de algunos de sus libros, así que fue bueno estar ahí.

Los premios sirven a su propósito, que es ante todo difundir la obra de un escritor, por ningún motivo -como ya muchos han reflexionado (Francisco Font, Marta Aponte Alsina, entre otros) es indicativo intrínseco de que el libro es bueno. A fin de cuentas, sigue diciendo lo mismo que decía antes del premio.

Sin embargo, el reconocimiento siempre es un aliciente. Enhorabuena por Estoicismo, por Terranova, por Elidio y Ana Ivelisse, y los todos los complices: Alberto Martínez, Mario Cancel, Roberto Echevarría y Rafael Colón.

Mi agradecimiento al PEN Club, y a las amigas que me abrieron paso: Leticia Ruiz y Ana María Fuster y a todos(as) los(as) que creen que algo bueno saldrá de mi escritura. Espero que así sea. Queda mucho por delante, el camino sigue...

Adjunto enlaces con distintas impresiones sobre el premio: una de mi editor, Elidio La Torre Lagares y la segunda de Marta Aponte Alsina.

Put Your Hand Up

De los premios literarios