Monday, August 04, 2008

Eres un puerto inseguro


Eres un puerto inseguro




Eres un puerto inseguro despedazado por el oleaje,

un cenicero quebrado.

El hambre a media noche que hace engordar.

La ceniza que se adhiere en fuga y desaparece.

Un paseo tablado donde los borrachos orinan

y adolescentes ingenuas se enamoran.

A veces eres una selva talada,

en otras ocasiones un Amazonas

aparece de improvisto para sorprenderme

y me sorprendes.

Eres el bote que llegando a la orilla encalla

y pierde su pesca.

Tus brazos son los postes de luz

que los niños revientan en las noches.

Tu sonrisa es como un tendido eléctrico

donde cuelgan zapatos.

Un abrazo tuyo me recuerda a la superficie del cartón

blanda y áspera.

No recuerdo si cuando bailas una feria

se convierte en el escenario o si te conviertes

en un primate menos desarrollado.

Eres, en efecto, un puerto inseguro

y no sé por que ansío tanto el arribo.


Son las once de la noche


Son las once de la noche

y el viento está quieto en la sombra,

un disparo impenetrable

reduce la isla a escombros,

los gusanos refulgen ácidos en la memoria,

un fragmento de mi cuerpo ha muerto

y lo siento en la espina dorsal,

como lo sienten los años

atrapados en los ciclos del retorno.

Los labios no escriben las palabras

las pronuncian con indiferencia

cuando se anegan muy adentro en las costillas.

El abandono ha hecho mella en el desconcierto

y tu cuerpo es el rumor de una foto robada

sumergida en lo profundo…


Un lunar


Un lunar se trafica con el tiempo,

como ese espacio bajo la espalda,

mapa breve que se resume

en la palma de la mano,

minúsculo anillo de un pozo

agrietado en el desierto de la lengua;

el límite que alcanza su frontera

es un puerto aislado,

y saltan las algas que le esconden

como piedras incineradas

sobre el borde de la fisura.

Por los poros de la ciudad

anda errante el signo

de su guarida,

un acueducto mohoso

es el acopio

de los ojos…

Sunday, August 03, 2008

La búsqueda II



Para Adalberto Correa en Australia

Te oigo en el corazón como si me llamaras

desde lo más profundo de la Tierra.

Quiero decirte algo triste, que tal vez ya sepas:

que mientras tú padeces condición de extranjero

yo sigo en mi milímetro, y te entiendo.

Esto es dos veces grave.

Te llamo desde el fondo de la Tierra

porque la superficie me es ajena,

porque no hay latitud que me acomode,

ni patria que me instale,

ni madre que me acoja;

y el pobre espacio móvil

que puedo llamar casa

tal vez mañana no me reconozca.

Te extraño vergonzosamente a veces

como el moribundo a su línea de oxígeno,

como el antihéroe a su heroína,

como el ciego reciente a un color específico.

Y esto es triste, muy triste, hermano naufragal,

porque lo mismo vale fantasear lo remoto

que nostalgiar lo propio

cuando se lleva adentro

condición de extranjero.



Kattia Chico (1969) es escritora puertorrriqueña. Posee un grado de maestría en Estudios Hispánicos y se desempeña como redactora. Este poema pertenence a la colección titulada Efectos secundarios premiada por el PEN Club de Puerto Rico (2004).

Los fantasmas de Carmen Laforet










A medio siglo de la publicación de Nada (1958) llega a mí esta novela con todo su poder hechizante. La narración, en primera persona, resulta sumamente efectiva. Me gusta este tipo de narración porque nos provee un punto de vista único y a la misma vez panorámico que realmente refleja como se articula nuestro pensamiento, siempre subjetivo, como indica Kant y me parece que es el mejor vehículo para explorar los fantasmas de la existencia. No obstante, también hay intromisiones de los otros que provocan profundas reflexiones en la protagonista, Andrea. Los personajes habitan una casa fantasmagórica casi incendiada por los estragos de la guerra como fue incendiada la catedral de Barcelona por los franquistas literalmente.

Por igual, la casa de la calle Aribau, donde vive la familia de Andrea es un espacio de interfase, indefinible, un espacio de la nada que se va quedando sin sus habitantes, su inmueble, vendidos por Gloria -la esposa maltratada por tío de Andrea-, para subsanar la profunda pobreza que azota a la familia. La novela devela a través de la narración como la mujer se desvincula del seno de la familia, para explorar al mundo.

Mi única reserva recae en que es sólo la salida de un individuo(a) y no la de toda una clase social, este sentido, la novela conforma una ideología que beneficia al pensamiento del capital. Sin embargo, debo reconocer al mismo tiempo que el mundo del capital es el escenario en el cual ocurre la emancipación, aunque siempre parcial de la mujer y que la historia se estructura como un Buildigs roman.

No obstante, Nada retrata efectivamente un mundo violento, incierto y cínico que reinventa con una prosa lírica. Contrario a lo que propondría Kristeva cuando nos habla del retorno al Chora, en el cual impera el caos porque antecede al lenguaje, por ello es de naturaleza femenina y su único vehículo para manifestarse es el lenguaje poético, en Nada el caos social es parte de las acciones humanas. En consecuencia, no nos debe de extrañar que las reflexiones e instrospecciones de la protagnista se expresen de manera lírica. Sin embargo, más que proponernos un mundo oscuro y caótico de la psique femenina, que podría ser la de cualquier psique, esta novela, con un lenguaje lírico rebasa las expectativas del sicoanálisis feminista y nos permite ver más claramente los defectos de mundo regido por los hombres. El caos de la mente de Andrea y el exterior son efectos de una destrucción previa a la que el sujeto(a) es lanzado(a), como diría Sartre.

Por igual, la narración se introduce dentro las inquietudes de cualquier ser humano en una situación desaventajada económicamente. La pregunta que queda suspendida es: ¿Cuál es la nada que prevalece en la historia? La de los valores familiares patriarcales que se derrumban, la de una clase social, en este caso media debilitada desde sus inicios, o más bien, -y me inclino por ésta- los espacios vacíos que perviven por la búsqueda del mejoramiento económico, que transmite y justifica los valores dominantes reformados sólo en una leve medida.

El sistema de educación es una empresa con un sistema de supervisión copiado de las industrias de manufactura


El sistema de educación es una empresa con un sistema de supervisión copiado de las industrias de manufactura

Recién acabo de leer la entrevista que le hicieran al secretario de educación Rafael Aragunde en El Nuevo Día y no deja de ser sospechoso el uso del lenguaje de este académico: “Siempre he insistido en proyectar al Departamento como una empresa cuya atención especial es educar, es la academia. En ese sentido, he insistido en una cultura de estudio.” La posición del secretario resulta contradictoria si estudiamos a fondo las premisas implícitas. El análisis del discurso es una herramienta útil para entenderlo. No deja de taladrarme en los oídos que el secretario diga que ¿el Departamento de Educación es una empresa? Si lo es, el fin de una empresa es obtener ganancias, no promover una educación óptima. Tampoco debe sorprendernos que la respuesta de las uniones sindicales sea atender con carácter de urgencia el salario, estamos ante una empresa, no ante una división del Estado. ¿O acaso el Estado es parte de una serie de empresas a nivel insular y el Departamento de Educación una gigantesca división que se encarga de satisfacer las necesidades del clientelismo partidista? Todos sabemos que la transparecia no es parte de la política pública de nuestro gobierno, por ello, el nombramiento de Gloria Baquero fue rechazado por la legislatura hace tres años. Una mujer que perdió su nominación a la secretaría, ya que amenazó con derrumbar esta práctica antiética.

Otro comentario que me deja de una sola pieza es cómo esta "empresa" se encarga de llenar puestos gerenciales y administrativos para satisfacer la lealtad de individuos a los partidos, los cuales siquiera son evaluados de manera objetiva y engordan la nómina puesto que los partidos tienen que pagar sus cuotas de promoción debido al clientelismo. Si el secretario no tiene el poder de desvincular el Departamento de Educación de los asuntos político-partidistas, ¿quién lo tendrá entonces? Cualquier esfuerzo que se lleve a cabo que no detenga esta epidemia, jamás podrá detener el avance del virus de la corrupción del sistema.

Por igual, no deja de sorprenderme la respuesta del secretario en cuanto al gasto personal en que incurren los maestros en materiales para sus salones y el tiempo que mal gastan en el trabajo administrativo que tienen que realizar. El secretario las justifica y naturaliza ya que son realidades a nivel mundial.

Incrementar la tecnología, en efecto, agiliza varios procesos, pero no sustituye a los directivos del departamento ni responde a la falta de recursos obvia de la institución, o en palabras de Aragunde, "la empresa de la academia". La única reforma tangible en todo este asunto es la hiper-tecnologización de estos tiempos, que emplea la optimización de nuestra razón instrumental y no el verdadero sentido de justicia y mejoramiento de los individuos de la “empresa de la educación.” Aquí no hay nada del proyecto moderno e ilustrado en busca de mejorar la calidad educativa de los ciudadanos de la república, que debería ser la prioridad; el sistema de educación es una empresa con un sistema de supervisión copiado de las industrias de manufactura, hasta este límite llega la modernidad en el asunto, mera industrialización, como si esto fuera parte del frustrado proyecto muñocista “Manos a la obra”. Sólo me pregunto ¿quién responde por la falta de recursos, el déficit de maestros con los que inicia generalmente el semestre escolar, plazas congeladas, clientelismo departamental y un currículo obsoleto. Sospecho que la respuesta del secretario se inclina infinitesimalmente hacia la necesidad de implementar una mega reforma: el ponchador.

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