Como un tren que pasa de madrugada
llegaste con todo tu estruendo
a poblar la raíz de un ojo que cae sobre la corriente…
y queda ciego suspendido en las tinieblas.
La pulsión del desastre se me anegó en la mirada,
y no quise verla,
pero siempre me acompañan
esas manías convulsas que adquiere el ojo
recostado en la trinchera del testigo.
Somos vagabundos pertrechados
en el exilio interno de la frontera que nunca logramos rebasar,
la costa de esta isla plegada a sus anchas,
esperando que la erosión se la trague y la arroje al olvido.
¿Acaso somos como esa isla que espera inmutable el desgaste?
¿Qué lógica gobierna el principio y el fin,
o este círculo vicioso, o esta adicción
que abandono de vez en cuando,
cuando ya no queda más que olvidar
la corriente de humo que altera las ansias…?
Monday, May 25, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

0 comments:
Post a Comment